¿Mi hijo o hija me trata mal? Hablemos de violencia ascendente

Fuente: http://protestantedigital.com/

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En los últimos años el número de casos de violencia ascendente ha aumentado considerablemente. Los medios de comunicación y la prensa airean una situación, más común de lo que nos gustaría, que hasta hace unos años estaba soterrada en muchos hogares.

Cuando un hijo o hija ejerce violencia hacia su padre o madre, distintas emociones y pensamientos hacen que a los progenitores les cueste dar el paso a la hora de pedir ayuda profesional e intentar cambiar la situación, nos sentimos bloqueados, perdidos, en ocasiones culpables y responsables de la situación, atemorizados y paralizados por la vergüenza (¿Cómo me van a ver los demás cuando sepan cómo me trata mi hija? ¿Qué van a pensar de mi hijo? ¿Cómo no he sido capaz de parar esto?, etc.)

Empecemos a identificar…

Hablamos de violencia filio-parental o violencia ascendente cuando nos referimos a las conductas reiteradas de violencia física (agresiones, golpes, empujones, arrojar objetos), verbal (insultos repetidos, amenazas), o no verbal (gestos amenazadores, ruptura de objetos apreciados) dirigida a los/as padres/madres o a los/as adultos/as que ocupan su lugar. Se excluyen los casos aislados, la relacionada con el consumo de tóxicos, la psicopatología grave, la deficiencia mental y el parricidio.

De una forma más amplia podemos resumir que el comportamiento de un miembro de la familia se considera violento si otros miembros de la familia se sienten amenazados, intimidados o controlados.

Me haces daño si… 

En situaciones de violencia ascendente podemos distinguir las siguientes dimensiones principales, todas ellas igual de importantes y graves:

  • Maltrato físico: según los estudios que se realizaron y aun siendo la forma más visible de la violencia filio-parental, solo un 14% de los padres y madres fueron atendidos por los servicios de salud pública como consecuencia directa de las lesiones sufridas. Esta clasificación comprende acciones como pegar, dar puñetazos, empujar, romper y lanzar objetos, golpear paredes y mobiliario, escupir.
  •  Maltrato psicológico: se incluyen en esta modalidad de violencia las amenazas (de cualquier tipo y forma), las críticas constantes y las confrontaciones agresivas, la intimidación, la fuga y todos aquellos comportamientos persistentes con el fin de intimidar y atemorizar a los padres y madres.
  •   Maltrato emocional: se incluyen comportamientos como engañar maliciosamente a los padres/madres haciéndoles creer que se están volviendo locos; realizar demandas irrealistas imposibles de cumplir por sus progenitores, mentir, chantajes emocionales amenazando con suicidarse o con marcharse de casa sin tener realmente la intención de hacerlo.
  • Explotación financiera: comprende una serie de conductas que involucran robar dinero y pertenencias a los padres y madres, daños a la casa o a los bienes de sus progenitores, incurrir en deudas que los padres/madres deben cubrir, comprar cosas que no se pueden permitir ejerciendo presión.

¿Por qué ocurre esto en mi familia?

Las conductas de maltrato de hijos e hijas a padres y madres responden a la interrelación de múltiples factores: sociales, individuales y familiares que se condicionan entre sí.

Existe un contexto social que facilita que la violencia se exprese. Una sociedad que banaliza los comportamientos violentos y así los muestra como normalizados en los medios de comunicación.Por otro lado se fomentan una serie de valores en las sociedades occidentales que pueden actuar como facilitadores para este tipo de comportamientos. Como es el caso del consumismo desmedido, del hedonismo o la exaltación del placer inmediato, la competitividad, el individualismo frente a la cooperación, etc.

Todo esto sumado a unos modelos educativos inadecuados y unos individuos no habituados a la frustración, junto con crisis vitales/evolutivas (adolescencia) o familiares no resueltas de forma adecuada, forman un caldo de cultivo para el surgimiento de la violencia intrafamiliar.

Es importante prestar especial atención al papel que juega el sistema familiar. En el seno de las familias se establecen dinámicas negativas en cuyo mantenimiento y reproducción participan tanto los/las padres/madres como los/as hijos/as. La intervención, por tanto, debe  incluir el trabajo a nivel familiar y no solo con el/la joven violento/a. El conflicto familiar y el tipo de relaciones entre los miembros son los principales factores explicativos de estos comportamientos.

¡Pero recuerda! Hemos de tener siempre presente la idea de que el comportamiento violento es aprendido, y por tanto, susceptible de ser modificado. Lo que ocurre en tu casa puede cambiar.

¿Qué puedo hacer?

Busca ayuda profesional y cambia la situación de tu familia.

No esperes a que la situación sea más grave, en cuanto empieces a detectar que no te gusta cómo se comporta tu hijo e hija asesórate. No tengas miedo o vergüenza ya que esperar solo hará que la situación empeore y las medidas a largo plazo sean más drásticas, como por ejemplo acudir a la vía judicial y poner una denuncia.

Cuando los padres deciden denunciar a sus hijos no se trata más que del final de un largo proceso de negación, culpabilización y vergüenza que supone para los padres el hecho de hacer pública una situación familiar que se ha vuelto insostenible  (Ibabe et al, 2007).


MARCO LEGAL 

LEY 1/1996 de protección jurídica del menor hasta los 14 años.

LEY 27/2003 regula la orden de protección en violencia familiar.

Desde que se pone una denuncia, el marco de actuación viene regido por:

La LEY ORGÁNICA 5/2000 reguladora de la responsabilidad penal de los menores de 14 a 18 años. Establece las medidas judiciales que se imponen. Fue modificada sustancialmente por:

La LEY ORGÁNICA 8/2006 que contempla como medida la prohibición del menor de aproximarse o comunicarse con la víctima asimilándose a los casos de violencia de género y doméstica. Por otro lado ha supuesto un endurecimiento al limitar la dimensión psicosocial y educativa en el proceso de intervención.

 

¿Hablamos?

 

Marta Archilla Juberías

Psicóloga Mediadora Inmeta

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