Antes del matrimonio… aspectos legales

 Antes de planear la mejor boda romántica, se deben conocer los aspectos legales que rodean al matrimonio.

Imagen obtenida en Pixabay

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Cuando una pareja decide casarse, comienzan los preparativos, se busca con empeño la fecha, la Iglesia, el Juzgado, se negocia la lista de invitados, acudimos a distintos salones de boda para probar menús y un banquete a gusto de todos los invitados, se piden presupuestos para tomar la decisión más acertada y acorde a nuestros “bolsillos”.

La novia, que el día X tiene que estar radiante comienza su particular embajada, buscando el vestido perfecto, los complementos no se pueden quedar atrás, los zapatos, los tocados, el peinado, los pendientes y todo aquello que haga que ese día sea inolvidable.

Pues bien, puedo estar de acuerdo en que ese día, “el día”, debe ser una fiesta perfecta en la que todo salga bien y los invitados disfruten por compartir ese momento tan especial con la pareja que contrae matrimonio.

Lo que a mi entender escapa, es que haya parejas que pongan demasiadas energías en un día de su vida, sin pararse a pensar que además, de esa gran fiesta lo que están formalizando es un contrato, en algunos casos vitalicio y en otros con una temporalidad imprevisible, pero determinada.

Cuando encontramos a la persona que te hace sentir todo aquello que necesitas es muy probable que no cueste la decisión de unirte con ella “para toda la vida”, pero insisto, el matrimonio no es una decisión que deba tomarse a la ligera, ya que no es solamente cuestión de decidirse y sobrevivir a los nervios de los preparativos de la fiesta. El matrimonio implica firmar un contrato de derechos y obligaciones e igual que si acudimos a un banco a pedir un préstamo, hipoteca, o firmamos un contrato de alquiler, nos asesorarnos previamente, en este caso debemos hacerlo igual ya que esta “empresa” puede implicar situaciones más complejas que las anteriores. No por ello tiene menos romanticismo el día de nuestra boda. Nos queremos sí, pero sabiendo lo que estamos haciendo, como debemos hacer cada vez que plasmamos nuestra firma en un documento. “eso no resta al amor”

Cuando contraemos matrimonio, según en qué zona de España se contraiga se impone un régimen económico matrimonial.

El sistema por defecto en España es el de la sociedad de gananciales, en determinadas zonas como Cataluña, Baleares, Comunidad Valenciana será el régimen de separación de bienes. Por otra parte Aragón dispone de su propio régimen, el que elijan las partes o en su defecto el de consorciales.

El régimen económico tiene mucha trascendencia en la vida económica de los cónyuges, en caso de separación y divorcio, pero también frente a terceros y acreedores. Por ello es importante reflexionarlo y establecer uno, de manera previa al enlace matrimonial

Los cónyuges pueden optar, a través de las capitulaciones matrimoniales, por cambiar el régimen en cualquier momento, tanto de forma previa al matrimonio como a posteriori, optando entre los distintos tipos de  régimen.

Existen diversos motivos por los que se puede elegir uno u otro régimen económico matrimonial. Entre otros, se pueden citar:

  • La diferencia entre la riqueza e ingresos de los cónyuges en el momento del matrimonio.
  • La existencia de riesgo patrimonial en la profesión de alguno de los cónyuges.
  • La existencia de hijos previos al matrimonio que procedan de relaciones anteriores.

Los regímenes matrimoniales establecidos en el Código Civil español, son los siguientes:

Régimen de sociedad de gananciales: Según este régimen, al contraer el matrimonio, se forma una comunidad de bienes formada por los denominados bienes gananciales que, en caso de disolución de dicho matrimonio, deberá ser repartida entre los cónyuges. Esto no quiere decir que todos los bienes de tanto uno como el otro formen patrimonio común, ya que en cualquier caso existen bienes privativos que siempre pertenecerán a uno de los dos cónyuges y bienes gananciales que son los comunes a ambos.

Régimen de separación de bienes: su característica principal es que los bienes que se tuvieran en el momento inicial del mismo y los que se adquieran después por cualquier título, pertenecerán a cada cónyuge, es decir, que cada cónyuge conserva la propiedad de todos sus bienes obtenidos antes y durante el matrimonio.

Régimen de participación: consiste en el derecho que tiene cada cónyuge a participar en las ganancias obtenidas por el otro durante el tiempo de vigencia del régimen.

¿Qué régimen es el mejor?

No existe un régimen que sea el mejor, es posible que el régimen de separación de bienes sea el que menos problemas genere a la hora de separación o divorcio o frente a terceros acreedores. No obstante cada pareja deberá decidir previo asesoramiento que régimen se adecua más a su situación concreta.

 

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